12 de Junio |
|
Hay distintos tipos de incubadoras de empresas; normalmente están asociadas a un Parque Tecnológico como es el caso, aquí en Venezuela, de Parque Tecnológico Sartenejas, (PTS) Parque Tecnológico de Mérida y Tecnoparque en el estado Lara. A su vez, estos Parques Tecnológicos tienden a estar asociados a universidades o centro de investigación donde tienen acceso a conocimiento y talento, que son la materia prima para cualquier tipo de incubadora. También hay incubadoras de carácter privado, como es el caso de Grupo Supernova, que es una empresa que busca la rentabilidad ofreciendo un servicio de alto impacto social al lograr que el emprendedor, micro y pequeño empresario pueda superarse, crecer y tener acceso a las oportunidades que le brinda el mercado.
Solo para ilustrar el funcionamiento de este tipo de instituciones veamos a que se parece un día, más o menos normal, de un director de alguna incubadora:
"A eso de las 8:00 am salgo para una reunión con un representante del gobierno local que apoya algunas de nuestras iniciativas para luego salir a un almuerzo con un líder empresarial que quiere escuchar de nuevas propuestas de desarrollo. De vuelta en la oficina paso unas horas con emprendedores en nuestras sesiones de trabajo, reviso el status de algunos proyectos y termino el dia conversando con un representante de la facultad de una universidad en la que desarrollamos actividades relacionadas al emprendimiento."
Pero, ¿Por qué a una incubadora le interesa tanto estar en contacto con el sector industrial y comercial, con las universidades y con el gobierno? Además, son sectores que tradicionalmente no se han comunicado del todo y tienen, aparentemente, intereses distintos.
Las incubadoras de empresas son organismos articuladores que buscan convencer al gobierno de que incubar empresas genera desarrollo sustentable. Que buscan convencer al empresario de que apoyar programas de desarrollo es una buena inversión. Que buscan convencer a las Universidades a que se comprometan en apoyar la formación de estudiantes emprendedores y competitivos. Por estas razones el equipo de trabajo de una incubadora debe estar plenamente convencido del impacto positivo que genera la actividad, así como tener el entusiasmo y la energía para apoyar a esos emprendedores que le brillan los ojos cuando hablan de su idea de negocios.
Hay muchos tipos de incubadoras. Las hay de perfil tecnológico así como de apoyo a empresas tradicionales que desean modernizarse. También existen incubadoras de cooperativas, incubadoras especializadas en sectores específicos de la industria, incubadoras de base social y hasta empresas o individuos que son en sí mismos incubadoras de empresas.
Si intentamos buscar un elemento común en todos estos distintos tipos de incubadoras es que facilitan el tránsito de idea a empresa. Este proceso, dependiendo de la incubadora, puede tomar semanas o años, todo depende de la naturaleza de la empresa y el emprendedor.
Generalmente las incubadoras apoyan tanto el desarrollo del emprendedor, quien a fin de cuentas es el ADN de la empresa, como el desarrollo de la estructura de empresa necesaria para operar según lo planificado y cumplir la promesa que se le ha de formular al cliente. Este desarrollo integral de la empresa y el emprendedor en los años de gestación de la iniciativa es lo que luego se traduce en empresas innovadoras con sólidos modelos de negocios y acceso a redes de apoyo.
Algunas incubadoras proveen espacios para alojar empresas por un tiempo definido, otras solo cuentan con espacios físicos donde atender a los emprendedores, pero hay coincidencia de que toda incubadora necesita de un espacio o lugar, así como una plataforma Web. Una de las grandes ventajas que ofrece la tecnología a las incubadoras es la posibilidad de atender al emprendedor o empresario de forma virtual utilizando plataformas sencillas como Skype.com (que es gratuito) u otras más avanzadasque generalmente tienen un costo accesible.
Esta nueva área de conocimiento, la industria de la iniciativa empresarial, se desarrolla exponencialmente con la puesta en marcha de incubadoras en todo el mundo y nuevas tecnologías apalancando este crecimiento. La tendencia apunta a que veremos más y más iniciativas de este tipo articulando cadenas de valor con el apoyo de empresas, universidades y gobierno.
Así como un araña teje su tela araña, las incubadoras crean redes entre todos estos distintos actores. Estas redes, o telarañas institucionales, cobran valor a medida de que cada uno de sus miembros aporta aquello que mejor sabe hacer. Una red necesita de actividad para manterense viva y cada uno de sus miembros debe percibir que está recibiendo valor al pertenecer a ella. El compartir conocimiento, servicios y relaciones es la clave para mantener una red saludable.
Por último, ¿Es este momento de crisis mundial bueno para las incubadoras y los emprendedores? Según Felipe Romera, a quien tuve el gusto de escuchar en una ponencia dentro del marco del Encuentro con Parques Tecnológicos organizado por Parque Tecnológico Sartenejas, estos “son grandes momentos para la innovación”. Según dice Felipe, el riesgo de innovar es menor que el riesgo de no innovar y la necesidad es y seguirá siendo un elemento clave para la innovación.
A.B.F
Caracas, 12 de junio 2008.
|

